Sin filtro y sin alcohol. La gracia en lo cotidiano.

Sonia Seda

$ 15.00




Intolerancia

Mi esposo es sigilo-intolerante, lo cual es lo mismo que decir que es incapaz de guardar o disimular un secreto. No lo hace por malicia, le sale tan natural como poner un pie delante del otro para caminar.¿Sabes esas situaciones cuando no quieres que tus hijos pequeños sepan de lo que hablas y deletreas las palabras, o lo dices en inglés? El tipo nunca ha entendido ese juego. No me ha provocado un infarto, porque me incita más a la risa que al coraje. ¿O será que me río por no llorar?

–Mi amor, ¿armaste la B-I-C-I-C-L-E-T-A? No vayas a amanecerte en Nochebuena.

–¿El qué? ¡Ah!– Me responde delante de los niños y, como en cámara lenta, articulando cada sílaba con la correcta enunciación, continúa. –¡LA BICICLETA! Sí, ya está armada, falta envolverla.– Remata el incauto, con la mayor candidez de la que puede ser capaz.

Le lanzo mi fulminante “Night of the Living Dead”, esa mirada con los ojos fuera de las órbitas y una mueca tiesa en la boca. ¡Y se queda tan ancho! Luego dice que no entiende cuál es mi “show”.

 

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